El
Arte de Evitar el Nacimiento por Cesárea – Lo Esencial
Por: Claudia E. Villeneuve
El índice de nacimientos por cesárea
ha venido aumentando constantemente en los últimos
20 años. Statistics Canada divulgó una tasa
de cesárea en Alberta del 17% en diciembre del 2000,
y las estimaciones de Alberta Health sugieren que la tasa
actual pudiera estar más cerca al 25%. Esto significa
que casi 1 en 4 mujeres ahora está experimentando
cirugía abdominal considerable para dar a luz. La
Organización Mundial de la Salud, la agencia de salud
de las Naciones Unidas, recomienda un límite de cesáreas
de más o menos el 10% debido al riesgo creciente para
la madre y el bebé sin mejorar las estadísticas
de nacimiento.
Hay afortunadamente muchas cosas que uno
puede hacer para evitar cirugía. Las dos razones más
comunes que hacen una cesárea necesaria son la falta
de progreso (FDP o distocia) y la desproporción cefalo-pélvica
(DCP). La FDP significa que las contracciones no son lo suficientemente
eficaces en abrir la cerviz del útero y sacar al bebé,
y la DCP significa que la cabeza del bebé se considera
demasiado grande o la pelvis de la madre se considera demasiado
pequeña para permitir que nazca el bebé. Ambas
situaciones se pueden prevenir con una preparación
cuidadosa.
La primera cosa que hay que recordar es
que el nacimiento vaginal sin drogas, al que se le llama
comúnmente parto natural, es una opción sana
y válida para la mayoría de las mujeres. El
parto natural crea dos preocupaciones: el miedo a los dolores
de parto, y el miedo de no poder dar nacimiento al bebé sano
sin ayuda. El dolor es fácilmente manejable si se
respetan, según el Dr. Michel Odent, las cinco necesidades
fisiológicas de la mujer en labor: (1) ambiente silencioso
y pacífico, (2) luces suaves u oscuridad, (3) la presencia
de una figura materna para ofrecer seguridad y protección,
(4) privacidad y el no sentirse observada, y (5) la comodidad
dada por un cuarto cálido o por la inmersión
en aguas cálidas. Si estas condiciones están
presentes, la mujer se ‘entregará' al trabajo de parto
y alcanzará un estado natural de contemplación.
Solamente entonces, la mujer afloja toda la tensión
y las contracciones pueden trabajar sin obstáculo.
La otra preocupación es el miedo de no poder dar nacimiento
al bebé sano sin ayuda. Aquí es donde la persona
en cargo del cuidado, sea el doctor o la partera, puede asegurarle
a la mujer que su cuerpo ha formado al bebé con éxito
por nueve meses y que no hay ninguna razón para asumir
que ella no puede darle a luz también. Alzarle la
confianza tiene el efecto de relajar a la mujer permitiendo
que las contracciones trabajen, otra vez, sin obstáculo.
La segunda cosa que hay que recordar en
la labor es no prohibirle a la mujer movilidad libre, o alimento
y bebida. Hay que animar a la mujer para que se mueva libremente
y asuma cualquier posición de trabajo de parto que
ella prefiera. Estando de pie, sentándose, meciéndose,
haciendo estocadas, arrodillándose, gateándo,
agachándose, o aún inclinándose hacia
adelante, todas estas acciones mejoran la colocación
del bebé, de la pelvis y del útero, rebajando
el dolor. El posicionamiento óptimo facilita la dilatación
del cerviz y ayuda al empujar. El laborar y el empujar mientras
que uno está acostado en la cama se opone completamente
a la fuerza de gravedad y desafía las leyes físicas
del nacimiento. Al empujar en esta posición uno está realmente
empujando al bebé hacia arriba, contra la gravedad,
mientras que la cama está restringiendo a la pelvis
la cual debe moverse para permitir el paso de la cabeza del
bebé. Muchas cesáreas se deciden durante la
etapa de empujar porque el bebé parece que estuviera ‘atascado,'
cuando es realmente la cama la que sostiene a la pelvis fija,
disminuyendo la posibilidad de ‘desatascar' el bebé.
Si usted no puede moverse, entonces póngase de lado
en la cama, permitiendo que solamente un lado pequeño
de la pelvis esté fijo. Su compañero, o su
doula de parto, podría levantarle la pierna superior
mientras que usted empuja. La movilidad es importante, y
la comida también es. Cuando tiene hambre, la mujer
debe tener acceso sin restricción al alimento y al
agua. Tenemos que recordar que el trabajo de parto es una
actividad física extenuante que requiere alimento
para mantener la energía. El útero es un músculo
y los músculos necesitan alimento para operar. Si
no es posible, entonces coma bien antes de ir al hospital
o al centro de nacimiento, y si usted está planeanndo
un parto en la casa, entonces coma rico.
La tercera cosa que hay que recordar es
que si durante la labor, o antes de que empieze, usted introduce
fármacos, tales como un goteo para la inducción
o una epidural para la relevación del dolor, usted
está experimentando un trabajo de parto médico.
Un trabajo de parto médico, así como un nacimiento
natural, requiere su buena preparación. Un parto con
fármacos reduce las oportunidades de que la mujer
pueda colaborar con su propio proceso de parto. Además
este tipo de parto requiere procedimientos tales como IV
(alimentación intravenosa), MFE (monitor fetal electrónico),
y cáterer urinario (porque la epidural previene nuestra
repuesta a la vejiga). Una inducción de parto con
el goteo usualmente incrementa los dolores rápidamente,
en comparación con un trabajo típico de parto
natural donde el dolor se acumula gradualmente. Esto conduce
a las mujeres a pedir analgesia epidural, una inyección
en la espina dorsal, que temporalmente entumece el abdomen
y las piernas. En este momento, el progreso del parto depende
más que todo del goteo porque las contracciones que
ella está experimentando no son realmente las de ella.
Una epidural sola generalmente retrasa el trabajo de parto
porque las sensaciones de dolor, señalandole al cerebro
que hay contracciones, desaparecen, haciéndo probablemente
necesaria la inyección de un goteo de inducción
de todos modos para conseguir que las contracciones incrementen
con el paso del tiempo. En este estado, goteo y epidural,
la mujer no siente nada, ningún dolor y ninguna contracción,
pero ahora ella está postrada en cama; y no puede
ayudar al progreso del parto o a posicionar su pelvis óptimamente
para el nacimiento el bebé. Así es cómo
una falta de progreso (distocia) o una diagnosis de DCP pueden
ocurrir, conduciendo a una cesárea que ahora es necesaria.
Incluso al aceptar estas intervenciones obstétricas,
intente ser selectiva decidiendo cuando y cómo usted
las recibe. La cantidad y la sincronización de las
intervenciones son muy importantes. Por ejemplo, si usted
necesita un goteo de inducción usted podría
solicitar que sea pospuesto tanto como sea posible hasta
que usted sienta deseo por una epidural, o pida que la inducción
no sea continua sino intermitente para permitir que su propio
cuerpo alcanze a las contracciones y se acostumbre al dolor.
Si usted desea un epidural, solicite que sea pospuesta tanto
como sea posible, por lo menos hasta que la cerviz pase de
5 centímetros de dilatación (la dilatación
completa es 10 centímetros) de modo que usted esté segura
de que su cuerpo está en trabajo de parto activo y
que el progreso no parará. Usted puede también
solicitar una ‘epidural para caminar' lo que significa que
la dosis es tan baja que usted puede todavía caminar,
entrar a la ducha y el dar a luz en cualquier posición
que usted desee.
La cuarta y última cosa que hay
que recordar es que el uso liberal del MFE, para medir el
latido del corazón del bebé y la intensidad
de las contracciones, se ha ligado al aumento de nacimientos
por cesárea. Esto ocurre porque: (1) puede dar una
lectura falsa de sufrimiento fetal, requiriendo una cesárea,
y (2) obliga a la mujer al confinamiento en la cama o sillón
lo cual limita su libre movilidad la cual es crítica
para permitir que el bebé, la pelvis y el útero
se acomoden óptimamente. Por lo tanto sea selectiva
en cuánto tiempo usted permanece en el MFE. Usted
podría solicitar que el monitoreo se haga intermitentemente
en vez de continuamente, permitiéndole que usted se
salga de cama y que camine, o usted podría aún
pedir que utilizen una maquinita de Doppler manual.
El seguimiento de estas sugerencias, que
se encuentran tambén en muchos libros de evitación
de cesáreas, ha ayudado a millares de mujeres a evitar
cirugía. Estas mujeres incluyen las que han tenido
no apenas una, sino dos, tres o más cesáreas
en el pasado. Evitar cirugía con el primer bebé tiene
buen sentido porque un útero marcado con una cicatriz
puede comprometer la fertilidad, embarazos y trabajos de
parto futuros. Las mujeres quiénes buscan un PVDC
o un parto vaginal después de cesárea están
bajo la gran presión de ‘funcionar' y de tener labores
de parto casi perfectas para evitar cirugía otra vez,
lo cual es una meta importante por más razones de
las que se pueden incluír en este artículo.
PVDC tiene siglas en inglés VBAC lo que también
significa también en inglés ‘muy hermoso y
valeroso.' De hecho.
Como nota final, Abril 2004 será el
Mes de Atención a la Cesárea. Para marcar este
evento, la Edmonton VBAC Support Association llevará a
cabo una presentación sobre cesáreas el sábado
24 de Abril. La presentación capsulará una
serie de eventos a través de la ciudad promoviendo
atención a la cesárea durante el mes de Abril.
Habrá discusiones sobre la prevención a cirugía,
recuperación emocional después de una cesárea,
y parto vaginal después de cesárea. Para más
información o para ofrecerse de voluntario contacte
a Shannon Beckett al (780) 450-6263.
Claudia E. Villeneuve
es Colombiana. Su propio PVDC o parto vaginal después
de cesárea
tuvo lugar en su casa, en agua, con partera en Abril del
2003. Ella vive en Edmonton con su marido y dos hijos.
Contáctela al (780) 444-3041 o por correo electrónico
a nicholas95
@ interbaun.com .
Article Published in 2004 in “Tribuna Latina” newspaper
in Edmonton.
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